En este post te enseñamos cómo reconocer el pescado fresco. Uno de los alimentos más delicados es el pescado; por eso es importante verificar muy bien su calidad antes de comprarlo y, por supuesto, consumirlo. Esto sucede igual tanto con el pescado gallego, el marisco gallego y todo tipo de especies marinas disponibles para el consumo.

Cabe destacar que, así como el pescado fresco tiene infinidad de propiedades y nutrientes beneficiosas para nuestro organismo, se van perdiendo igual de rápido si los pescados no se tratan con el debido cuidado.

Así que si no sabes reconocer el pescado fresco, o si no tomabas en cuenta este aspecto al comprar en la pescadería, no te preocupes porque a continuación te mostraremos cómo.

Cómo reconocer el pescado fresco

Es tan importante que el marisco y el pescado sea fresco que incluso existen guías para pescaderos y consumidores para mostrar tanto física como químicamente cómo debe ser el aspecto del mismo.

Aunque algunas pescaderías y marisquerías ofrecen “productos frescos”, muchas se aprovechan del desconocimiento de los consumidores para vender productos que no lo son tanto; por eso, es importante conocer cuando el pescado o el marisco están frescos y así evitar ser engañados.

Un pescado se considera fresco cuando sus características se asemejan en gran medida a las de uno vivo. En otras palabras, para que un pescado sea fresco (y no nos referimos al pescado procesado del supermercado) debe conservarse en frío; además de tener otras características que te mostraremos a continuación.

¿Qué características debe tener el pescado para que sea fresco?

A diferencia de lo que se piensa, es muy sencillo reconocer el pescado fresco, solo hay que tomar en cuenta cinco características primordiales. Es tan fácil que podremos reconocerlo solo utilizando nuestros cinco sentidos.

Cómo reconocer el pescado fresco - Pescado Gallego Online

Este análisis sensorial para evaluar la calidad y la frescura del pescado consta de los siguientes elementos:

Agallas: Deben tener un tono rojizo o, en su defecto, tonalidades rosadas; esto dependiendo del tipo de pescado. Asimismo, estos colores deben ser vivos.

Otra textura que puedes comprobar directamente en la pescadería es si las agallas se sienten resbaladizas al tacto; de esta manera notarás su frescura. Si se ven ennegrecidas u opacas, deberás descartar ese pescado.

Ojos: Deben ser brillantes, esféricos y abultados. Cuando los ojos del pescado se ven cristalinos, significa que están realmente frescos; a diferencia de los que tienen ojos opacos, blanquecinos o hundidos, claras señales de que ya ha pasado su tiempo de frescura.

Piel: También ha de tener escamas en abundancia, que estén brillantes y bastante duras. Al momento de retirarlas debe hacerse complicado, porque estarán bien pegadas a la piel.

Firmeza: Tanto la piel como el pescado deben estar firmes, de lo contrario, no estará fresco. De igual forma, la carne debe estar bien pegada a las espinas; esto podrás corroborarlo al momento de manipularlo.

Olor: Cuando el pescado es fresco lo notas al instante porque su olor a mar es inconfundible. También es común el olor a agua dulce en el caso de los pescados de río. Cuando estés cocinando el pescado fresco (no congelado) podrás seguir notando el aroma a su hábitat natural.

Claramente, cuando el pescado desprende olor fétido o cercano a, es importante que ni siquiera lo consumas, ya que puede tener consecuencias graves hacia el organismo.

¿Cómo conservar la frescura del pescado?

Ahora supongamos que has comprado varios packs de pescado y marisco en la pescadería, de los más vistosos y los más frescos. Si tienes planeado consumirlo todo el mismo día, no tendrás que preocuparte porque se mantenga en buenas condiciones (o no tanto). Sin embargo, cuando debes prepararlos para el resto de la semana o para la ocasión especial del próximo mes, es importantísimo seguir la cadena de frío, además de otras tareas que ya te nombraremos.

– Para que no se descongele al comprarlo, deberá ser lo último en la lista de compra para poder llegar a casa lo más rápido posible y conservarlo en frío en el refrigerador. Un tip que te será muy útil es encontrar una buena empresa de mariscos a domicilio, ya que te ahorrarás la mitad de la tarea y solo tendrás que consumirlo o guardarlo directamente.

– Si lo comprarás en una pescadería, debe estar envuelto correctamente para que no pierda sus propiedades ni su textura; un error muy común es llevarlo en bolsas térmicas que hacen que se descongele más rápido y se llenen de líquido.

– Limpiarlo y quitarle las vísceras lo más rápido posible es lo ideal. Una de las cosas que más provoca o acelera su descomposición es el desangrado. Si lo compras limpio, puedes volver a lavarlo al llegar a casa para eliminar el exceso de sangre.

– Al guardarlo en la nevera o en el refrigerador, estos deben estar lo suficientemente desocupados para dar la oportunidad al pescado de que se mantenga frío. Si es para consumir después de unas horas, no debe abrirse constantemente la nevera para que no haya choques de temperatura.

Temperatura ideal para conservar el pescado fresco

La temperatura ideal para conservar el pescado fresco va de 0º a -4ºC.

Un paño húmedo también evitará que se seque o se encharque. De igual forma, la sal gruesa ayuda a que se conserve por más tiempo e inhibe la aparición de bacterias.

Cabe destacar que cuando se utiliza la técnica de agregar sal, no se puede volver a colocar al momento de consumirlo o cocinarlo.

Después de todos estos consejos, ¿ya sabes reconocer el pescado fresco?