¿Cómo conservar el marisco fresco?

 

El marisco fresco, ya sean crustáceos o moluscos, constituyen un grupo alimentario muy importante en la dieta de los españoles. A pesar de su presencia en las marisquerías y la importancia de su producción para nuestra economía, no hay mucha información sobre cómo deben conservarse.

Por eso, en caso de que decidas no comerlos al momento de comprarlos, te damos tres consejos muy importantes para su correcto almacenamiento previo al consumo.

 

Conservar los mariscos frescos es muy simple.

¿Dónde, cómo y cuándo comprar marisco fresco?

 

Lo más importante es un buen comienzo: la compra de marisco debe tener en cuenta diversos factores. En primer lugar, comprar en tiendas de confianza, ya sean físicas o virtuales.

Es importante conocer las especies que tienen períodos de veda y no consumirlas en los meses de la prohibición. De lo contrario, es muy probable que estemos comprando alimentos de pesca ilegal, de procedencia extranjera o bien congelados desde hace muchos meses.

Si se compra en una marisquería, es mejor hacerlo a primera hora del día. En especial cuando hablamos de pescaderías y marisquerías cercanas a los puertos, que es donde se consigue el marisco verdaderamente fresco.

Cuando compramos en grandes supermercados, no debemos ir primero a la sección de mariscos, ya que esto nos obligará a realizar el resto de la compra con los productos perdiendo frío en el carrito. Este consejo se aplica para cualquier alimento refrigerado.

Los mariscos que se comen crudos, en general, es mejor consumirlos el mismo día que se compran. Es el caso de las almejas y las ostras.

Un buen método para evitar errores es recurrir a tiendas online especializadas como www.mariscogalego.com. De este modo tienes la seguridad y la confianza de obtener un producto fresco, directo de las aguas de Galicia y transportado de forma refrigerada hasta tu domicilio en cualquier parte de España en menos de 24 horas.

Evitar golpes, exceso de calor y limpiarlo cuidadosamente…

 

Los mariscos, sin importar su especie, son productos sumamente delicados. Al sacarlos del agua, y en especial cuando mueren, comienza un lento pero continuo proceso de deterioro.

Por este motivo es muy importante no someterlo a golpes ni machaques. No se deben colocar debajo de otras compras que puedan aplastar ni presionar los mariscos.

Cuando sea necesario transportarlos por distancias medias o largas, no deben estar expuestos a la luz directa del sol ni a otras fuentes de calor.  Dentro de lo posible, se deben colocar entre otros congelados que aíslen la pérdida de la cadena de frío.

Al llegar a casa, si los mariscos conservaran sus vísceras, se deben limpiar profunda y cuidadosamente y lavarlos con agua muy fría.

 

¿Cómo conservas los mariscos en casa?  Tiempos y consejos…

 

Si la idea es consumir los mariscos en el corto plazo, pueden guardarse en la nevera dos días como máximo.  Si se van a comer más adelante, inevitablemente deben ser congelados.

El tiempo que puede estar el marisco congelado, es decir, sin perder nunca su cadena de frío, depende de cada especie.  La Nécora y algunos moluscos como las vieiras, almejas o las ostras pueden estar entre dos y tres meses.

El camarón y la langosta, por ejemplo, pueden durar entre seis y doce meses, siempre que se encuentren a una temperatura de -18ºC o inferior.

Si el producto es envasado y ya fue abierto, o bien si se consumió sólo una parte, no es recomendable conservarlo en el congelador nuevamente, debiendo ser consumido en unos pocos días.

Ahora bien, veamos qué hacer cuando refrigeramos mariscos en la nevera a una temperatura de entre 0º y 4ºC.  Para empezar, debemos saber que el contacto con el aire nunca es bueno para el marisco fresco.

Debido a esto, si el producto no fue envasado al vacío, tendremos que guardarlo en un recipiente herméticamente cerrado, o bien recurrir a soluciones caseras. Una de ellas es introducirlo en hielo. Otra opción consiste en envolverlo en un paño húmedo.

Cuando se trata de moluscos como el mejillón, se recomienda introducirlos en una redecilla, apretándolos bien fuerte para que no se abran.

Si necesitas más información de cómo conservar el marisco fresco no dudes en contactarnos o visitar Marisco Gallego.  ¡Nosotros te aconsejaremos!